Cómo contar con unas piscinas municipales de 10

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Las piscinas municipales son, sin duda, unas de las consecuencias directas de nuestro Estado del Bienestar. Gracias a estas instalaciones es posible que cientos de personas al día puedan hacer deporte o mejorar de sus dolencias. Su mantenimiento es básico para garantizar la salubridad y convertir estos espacios en fuente de salud y de bienestar. Toma nota de estas recomendaciones.

Consejos de mantenimiento

Análisis mensual por parte de una empresa externa. Tal y como marca la normativa, resulta esencial que una compañía ajena al ayuntamiento analice el agua con detenimiento, determine la temperatura, compruebe la cantidad de bacterias y tome las muestras necesarias para certificar que todo es correcto.

Uso de químicos adecuados. La normativa es muy clara. No sirven los sustitutos ni los productos similares. Si no se hacen las cosas bien, la visita a la piscina podría convertirse en el inicio de una enfermedad que afectara al aparato respiratorio y a la piel de cada usuario.

Sistema de filtración efectivo. La opción de la electrolisis salina en piscinas es la más adecuada, al evitar la exposición a productos químicos de los usuarios. También permite ahorrar una cantidad de dinero importante en cloro. Igualmente, el uso de sal para desinfectar el agua es más natural y ecológico. Los usuarios no notarán el cambio, pero protegerán su salud de forma más eficaz.

Controlar el pH a diario. Este análisis es suficiente para evitar la aparición de algas. Añadir otro químico, para lograr el mismo objetivo, solo empeora la calidad del agua y pone en riesgo a las personas que usen la piscina.

Desinfección diaria de canaletas y cada vaso. La humedad y acumulación de agua convierten estas áreas en campos abonados para la proliferación de hongos. Resulta indispensable no descuidar esta tarea no solo por el daño que pueden causar estas infecciones en los pies de los nadadores, sino también por el hecho de que serán ellos mismos quienes las propaguen, ya adheridas a la suela de sus chanclas, mientras caminan hacia el vestuario.

Uso de robots automáticos. Limpiar a mano es práctico para la superficie del agua, pero no tanto para que el fondo de la piscina quede en perfecto estado. Un robot limpiará de forma mecánica y eficiente, para ofrecer un resultado perfecto.

Duchas. Son las primeras destinatarias de todo el agua de la piscina. Si no se limpian con fungicidas adecuados, la infección está asegurada. El mantenimiento del techo de esta zona, de las más húmedas de la piscina, es fundamental para evitar males mayores.

Conclusión

Las piscinas municipales siguen siendo unos puntos de encuentro para personas de todas las edades y la más diversa condición. Gozar de unas instalaciones desinfectadas a la perfección y poder nadar o hacer rehabilitación en un entorno mucho más sano han de ser los objetivos de los gestores de este tipo de instalaciones. Los consejos arriba propuestos pueden ser de gran ayuda para lograr los mejores resultados y convertir cualquier piscina municipal en un servicio público de alta calidad y que sea disfrutado por el contribuyente.

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